La L-arginina es un aminoácido semi-esencial con múltiples funciones en el organismo, pero su fama en el mundo del deporte se debe sobre todo a su papel en la producción de óxido nítrico (NO), un vasodilatador natural.
Beneficios principales:
Mejora de la circulación: Al aumentar el óxido nítrico, se ensanchan los vasos sanguíneos, facilitando el flujo de sangre y nutrientes hacia los músculos durante el ejercicio.
Potencial mejora del rendimiento: Puede aumentar la resistencia y retrasar la fatiga, aunque los resultados son variables. Es más eficaz en personas con problemas circulatorios leves que en atletas jóvenes sanos.
Salud cardiovascular: Se investiga su uso en la reducción de la presión arterial y la mejora de la función endotelial.
Apoyo a la recuperación: Puede favorecer la eliminación de desechos metabólicos, como el amoníaco, tras entrenamientos intensos.
La dosis suele oscilar entre 3 y 6 g diarios, aunque algunas personas pueden experimentar molestias gastrointestinales si la toman en exceso.
Si bien la L-arginina no es el suplemento milagroso para todos, puede ser útil para quienes buscan optimizar el flujo sanguíneo y apoyar la función cardiovascular, sobre todo en deportes de resistencia o situaciones donde se busque “pump” muscular.